
Gustavo Álvarez destacó la paciencia de Liga de Quito tras la agónica remontada ante Delfín.
El entrenador de Liga de Quito, Gustavo Álvarez, analizó con satisfacción la trabajada victoria 2-1 sobre Delfín, un compromiso que se resolvió en los minutos finales y que dejó varias conclusiones tanto en el aspecto futbolístico como en el anímico. El estratega argentino resaltó la actitud de sus dirigidos para insistir durante los 90 minutos, incluso cuando el marcador no reflejaba el dominio que ejercían sobre el terreno de juego.
El conjunto albo fue protagonista desde el pitazo inicial, controlando la posesión del balón y buscando constantemente abrir espacios en la defensa del cuadro manabita. Sin embargo, la falta de precisión en los últimos metros impidió que esa superioridad se tradujera rápidamente en goles, obligando al equipo capitalino a mantener la paciencia y a buscar nuevas alternativas para romper el esquema defensivo planteado por su rival.
Tras el encuentro, Álvarez explicó que el desarrollo del partido era el que habían imaginado en la planificación previa, aunque reconoció que la ausencia de contundencia terminó complicando un compromiso que parecía estar bajo control desde el punto de vista futbolístico.
“El desarrollo del partido fue favorable para nosotros desde el inicio, pero nos faltó precisión para concretar las oportunidades. Gran parte de nuestras asistencias buscaban ingresar por el centro, por lo que en el segundo tiempo decidimos incorporar dos carrileros con su perfil natural”, comentó el estratega al explicar las modificaciones tácticas realizadas durante el compromiso.
El entrenador señaló que el objetivo de esos cambios era ampliar el campo de juego, generar mayor profundidad por las bandas y obligar a Delfín a estirar su bloque defensivo. Según explicó, el equipo necesitaba variar sus caminos hacia el arco rival debido a que los ataques por el centro estaban siendo neutralizados por la defensa visitante.
Los ajustes comenzaron a dar resultados en cuanto a la generación de juego. Liga encontró más espacios para llegar con peligro y aumentó la cantidad de aproximaciones al área rival. Sin embargo, la definición seguía siendo el gran inconveniente para un equipo que acumulaba ocasiones sin poder reflejarlo en el marcador.
Álvarez reconoció que esa falta de efectividad también generó algunos riesgos defensivos, ya que al adelantar líneas y enviar más jugadores al ataque el equipo quedó expuesto a los contragolpes del conjunto cetáceo.
“Con esa variante logramos generar ventajas, pero seguíamos sin conectar las jugadas. Eso también nos dejó espacios y el rival aprovechó para marcar. Era importante insistir por las bandas sin perder la calma. Al final encontramos la eficacia que necesitábamos”, explicó.
El técnico destacó que uno de los principales méritos de sus jugadores fue mantener la tranquilidad pese al resultado adverso durante varios pasajes del encuentro. Para Álvarez, la ansiedad suele convertirse en un enemigo cuando un equipo domina, crea oportunidades y el gol no llega, por lo que valoró la madurez del plantel para continuar ejecutando el plan de juego sin caer en la desesperación.
El gol de la remontada terminó premiando esa perseverancia. Liga nunca renunció a atacar y mantuvo una presión constante sobre el arco defendido por Delfín hasta encontrar los espacios necesarios para revertir el marcador y quedarse con tres puntos de enorme importancia en la lucha por mantenerse en los primeros lugares de la LigaPro.
Más allá del resultado, el estratega también profundizó en un aspecto que considera habitual desde que dirige instituciones con aspiraciones al título. Álvarez afirmó que la mayoría de los rivales modifica su planteamiento cuando enfrenta a equipos grandes, priorizando el orden defensivo y apostando por esperar en campo propio para reducir los espacios.
“Cada vez que he dirigido equipos grandes, es normal encontrar rivales que se repliegan y forman bloques bajos. Sabemos que la mayoría nos esperará en su campo. Desde el punto de vista táctico trabajamos para tener al menos seis futbolistas en ataque, pero sin descuidar el equilibrio defensivo”, manifestó.
El entrenador explicó que romper ese tipo de estructuras requiere paciencia, movilidad permanente y una circulación rápida del balón. Además, señaló que es fundamental contar con futbolistas que puedan interpretar diferentes funciones durante el partido, permitiendo modificar el sistema táctico sin perder el orden colectivo.
Álvarez también dejó claro que la búsqueda del equilibrio es uno de los pilares de su propuesta futbolística. Aunque apuesta por un equipo ofensivo y protagonista, considera indispensable mantener una estructura sólida para evitar que el rival aproveche los espacios que inevitablemente aparecen cuando se adelantan las líneas.
El técnico argentino destacó igualmente el compromiso mostrado por todo el plantel. Aseguró que los jugadores entendieron el momento del partido y supieron mantener la concentración hasta el final, convencidos de que el gol llegaría si continuaban ejecutando correctamente la idea de juego trabajada durante la semana.
La remontada frente a Delfín representa un importante impulso para Liga de Quito, no solo por los tres puntos obtenidos, sino también por la confianza que genera ganar un partido que parecía complicarse pese al amplio dominio mostrado sobre el terreno de juego. Este tipo de victorias fortalecen el aspecto emocional del grupo y reafirman la convicción del cuerpo técnico en el modelo de juego que viene desarrollando desde el inicio de la temporada.
Con este resultado, el conjunto albo continúa firme en su objetivo de pelear por los primeros lugares del campeonato, demostrando una vez más que posee variantes tácticas, profundidad de plantel y la capacidad de reaccionar ante escenarios adversos. Para Gustavo Álvarez, la victoria sobre Delfín deja enseñanzas importantes, especialmente en la necesidad de mejorar la eficacia frente al arco rival, aunque también confirma que la paciencia, el trabajo colectivo y la insistencia terminan dando resultados cuando un equipo mantiene la identidad y la confianza en su propuesta futbolística.



